Estabas ahí, hablándome como todos los días. Contándome quien sos.
Al fin te escuche, te mire. Pude verte de verdad; sin pasado.
Lo que sucedió es que creciste. ¿Cómo puedo enojarme?
Paso el tiempo, y recién me doy cuenta
Paso ese momento en que fuimos amigas de esas que son compinches,
Amigas que planean sueños juntas, amigas que se entienden y se apoyan
Amigas que se hacen el aguante. Nos entendíamos…Éramos cómplices.
Fuimos seres sin forma, sin cuerpo, sin edad, sin pasado. Éramos anhelos, sueños, futuro y encuentro.
Sentíamos la felicidad de hablar el mismo idioma, la mente y los sentimientos parecían estar codificados en el mismo lenguaje;
nos entendíamos tanto, que ni nosotras creímos en ser madre e hija.
Paso el tiempo, y recién me doy cuenta…
El tiempo en el que crecí “acercándome a vos”, vos creciste, te fuiste y cambiaste, maduraste… maduramos...
Encontraste otros sueños y pasó ese momento en que fuimos cómplices.
Entré y entraste en otra etapa de la vida. Pensaba que te iba a alcanzar,
Hoy veo que no se trata de alcanzar.
Cuando llegué a tu escenario, descubrí que era solo mío…y recién me di cuenta que ya te fuiste.
Extraño tu juventud. Dónde éramos cómplices, y yo inocente.
Allí nos despedimos, morimos y renacimos.
Y recién me doy cuenta cuanto te extraño.
jueves, 17 de junio de 2010
transiciones
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me puso triste.Aprendimos que las despedidas son tristes.debe haber otro modo de verlas.besos
ResponderEliminarsi, por ahí pensando que para que algo nuevo aparezca, algo viejo debe ser remplazado... bueno suena peor eso ja!
ResponderEliminarpero es de la idea de que en un vaso vació entra más agua que en un vaso lleno... las despedidas son parte del movimiento de la vida, algo se va y otras cosas viene...
no te entristezcas rosaura