martes, 22 de junio de 2010
jueves, 17 de junio de 2010
transiciones
Estabas ahí, hablándome como todos los días. Contándome quien sos.
Al fin te escuche, te mire. Pude verte de verdad; sin pasado.
Lo que sucedió es que creciste. ¿Cómo puedo enojarme?
Paso el tiempo, y recién me doy cuenta
Paso ese momento en que fuimos amigas de esas que son compinches,
Amigas que planean sueños juntas, amigas que se entienden y se apoyan
Amigas que se hacen el aguante. Nos entendíamos…Éramos cómplices.
Fuimos seres sin forma, sin cuerpo, sin edad, sin pasado. Éramos anhelos, sueños, futuro y encuentro.
Sentíamos la felicidad de hablar el mismo idioma, la mente y los sentimientos parecían estar codificados en el mismo lenguaje;
nos entendíamos tanto, que ni nosotras creímos en ser madre e hija.
Paso el tiempo, y recién me doy cuenta…
El tiempo en el que crecí “acercándome a vos”, vos creciste, te fuiste y cambiaste, maduraste… maduramos...
Encontraste otros sueños y pasó ese momento en que fuimos cómplices.
Entré y entraste en otra etapa de la vida. Pensaba que te iba a alcanzar,
Hoy veo que no se trata de alcanzar.
Cuando llegué a tu escenario, descubrí que era solo mío…y recién me di cuenta que ya te fuiste.
Extraño tu juventud. Dónde éramos cómplices, y yo inocente.
Allí nos despedimos, morimos y renacimos.
Y recién me doy cuenta cuanto te extraño.

